El término
municipal de Torrijo ocupa una superficie de 44 Km2,
extendiéndose hacia Este y Oeste y ocupando una pequeña superficie de
vega cercana a la cual se asienta el pueblo y los campos de regadío.
Tiene una población de 550 habitantes.
PARAJES NATURALES
El paisaje vegetal
de la ribera de Torrijo es similar a los comentados anteriormente. La
vega aparece avenada principalmente por dos cauces: el propio río
Jiloca, que discurre cercano a la población, y la acequia del Pontón,
situada en la margen derecha del río y que parte del antiguo molino
harinero. Esta acequia continúa hacia Caminreal. La superficie regada
comprende también pequeños huertos cercanos a la localidad y algunas
choperas de chopo híbrido.
Proveniente de
Monreal desemboca en Torrijo la acequia de Carralavega, que sale del
denominado “río molinar”, casi a la altura del Molino Bajo, hoy entubada
y raramente con agua.
Señalar también la
acequia que discurre en dirección Norte – Sur, procedente del Arroyo de
la Rifa de Caminreal, que riega los campos de la zona Norte de Torrijo a
los que no llega el agua del Jiloca. Entre toda esta red hídrica se
extiende un entramado de acequias más pequeñas, que sin ser muy
numerosas riegan una amplia superficie de vega.
Aparecen pequeños
enclaves con vegetación natural en la zona cercana al molino y limitando
campos de cultivo y acequias. Entre esta destacan los saúcos y las
zarzamoras, así como un estrato herbáceo rico en especies como la
ortiga. Puede encontrarse algunos nogales y chopos, así como sargas
dispersas y olmos.
Las zonas más
interesantes serían:
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La zona del molino y el cauce del Jiloca hasta
el parque situado ya en el casco urbano del pueblo.
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El camino que sale paralelo al río a la altura
del parque, junto a la báscula.
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La entrada al pueblo por la N-234 con otro
pequeño parque y un paseo de chopos cabeceros muy longevos que llega
hasta el parque junto al Jiloca.
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La acequia del Pontón desde el molino hasta su
cruce con la carretera de entrada al pueblo.
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Las choperas de cabeceros existentes a lo largo
de los cursos fluviales, ya sean acequias o el propio río.
La localidad
realiza sus riegos a partir de dos acequias principales, la primera es
la acequia de la Carralavega, que viene de Monreal del Campo, partiendo
en las cercanías del molino bajo. Luego por esta margen izquierda se
encuentra la acequia de la Rifa, una vez pasada la localidad. Esta
acequia viene del manantial de Caminreal, habiendo un acuerdo antiguo
entre ambas localidades que es recogido en la carta de la alfarda de
1535.
Según este acuerdo
la localidad de Torrijo concede un derecho de agua a la localidad de
Caminreal por la acequia del salobral que parte de un azud en el molino.
Esta acequia en la actualidad es la denominada acequia del Pontón. A
cambio la localidad de Caminreal concede otro derecho de agua a la
localidad de Torrijo que discurre por la denominada acequia de la Rifa,
la cual parte del manantial del mismo nombre y discurre en una de sus
ramificaciones hasta las proximidades del casco urbano de Torrijo.
Además en 1914 la localidad de Torrijo incrementa la concesión de aguas
al comprar el molino harinero ubicado en el manantial de la Rifa, con
sus derechos de aguas. Estas acequias
siguen siendo las principales que pasan por la localidad.
Además los riegos
en la localidad eran complementados en lugares en los que no llegaban
estas acequias por pozos y norias, habiendo varios ejemplos de ello en
la zona noroeste del pueblo donde se pueden ver además de pozos que
servían para su uso en las eras, los restos de una noria la cual era
utilizada para el riego de los campos adyacentes.
MOLINO
Estaba construido
en el siglo XVI, siendo nombrado en la carta de la alfarda entre los
lugares de Torrijo y Caminreal.
Situado tras un
desvío del agua realizado a partir de un azud de pilares de sillería en
los que se insertan una serie de tablas.
Construcción de
planta rectangular, con dos alturas más ático realizada en mampostería y
tapial, cubierta por techumbre a dos aguas. Según los lugareños es un
molino de tres muelas. Se trata de un molino de contrabalsa, acumulando
el agua tras él. Presentaba aneja la vivienda del molinero, parte de la
cual se ha arruinado, así como otras dependencias destinadas a corrales
las cuales se conservan en muy mal estado. Se aprecian una serie de
sillares como refuerzo de la esquina de la vivienda, en la parte que
confronta con la balsa, así como un recrecimiento en la altura del
tejado por la parte del molino. Las aguas, tras ser utilizadas en el
molino vuelven al cauce natural a escasos metros de este.
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Vista general del
molino y azud del que parte la acequia del Pontón.
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PUENTE DEL MOLINO
Puente adintelado
realizado en sillería. Presenta cuatro ojos, apoyados en tres pilares
de sillería de grandes dimensiones, con tajamares en su frente para
ofrecer menor resistencia al agua.
Vista general del
puente
NORIA
Se trata de un
edificio de planta rectangular que alberga una balsa, con una salida de
agua habiéndose perdido la canalización. Contigua a la balsa se conserva
un hueco de pozo con una amplia corraliza, que permitiría la utilización
de la misma a través de una noria de sangre a base de canguilones. La
corraliza presenta tres de sus lados de tapial y uno de ladrillo. El
edificio fue reformado en la segunda mitad del S. XX, construyéndose una
bajada hasta el pozo, e instalando un motor que quedaría en el interior
de un pequeño edificio. En estas fechas también se reformó la balsa,
construyendo una más grande que es la que actualmente se conserva. Está
realizada en ladrillo enlucido con cemento. En la actualidad el complejo
está abandonado, con gran desgaste de las paredes de tapial que se
arruinarán en poco tiempo. Es un complejo que sabemos de su existencia
en 1938, pero de difícil datación.
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Vista del conjunto
y
de la bajada al pozo.
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PROPUESTAS DE
ACTUACIÓN
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Sería interesante la
recuperación del molino harinero, con todo su entorno para la creación
de un albergue o vivienda particular, aunque para ello sería necesario
un estudio de inundabilidad.
- Además se podría plantear la
conexión de este espacio con el parque situado junto al pabellón,
siguiendo el río aguas abajo. Asimismo toda la entrada al pueblo desde
la N-234 y hasta el parque podría formar un corredor de chopos
cabeceros, actualmente existentes en la zona más cercana al casco
urbano. Para cerrar el triángulo sería interesante la conexión del
Molino por acequia del Pontón con la entrada al pueblo, mediante una
pequeña senda o camino, así como su revegetación en los lugares donde
sea necesario.
- El parque también podría
prolongarse algo hacia el norte, siguiendo el río, siempre respetando la
morfología fluvial y adecuando pequeñas sendas. Podría hacerse hasta el
cruce con el camino que discurre cercano a las piscinas o hasta el
siguiente, para así cerrar el anillo verde con el pueblo.
- Asimismo se podría recuperar
la noria, quizá con el apoyo de la asociación cultural que ha comenzado
a realizar el día de trilla y la siega.
- En cuanto a la conservación
se precisa un seguimiento y cuidado de las masas de chopos cabeceros
existentes en los márgenes fluviales de la localidad además de una
limpieza periódica de los cauces para eliminar posibles deshechos o
basuras del ecosistema fluvial.
Francisco Martín y Fernando Herrero