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Centro de Estudios del Jiloca

 

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1. Los Ojos de Monreal

2. Otros espacios de interés naturalista

3. Molino Alto

Monreal del Campo ocupa una superficie de unos 89 Km2. El término municipal ocupa principalmente la zona central del valle con prolongaciones hacia el Este y Oeste. Tiene una población de 2382 habitantes.

LOS OJOS DE MONREAL

Al sur de la población, a unos dos kilómetros, nace el río Jiloca como tal: a 950 m de altitud se encuentra la zona conocida como “Ojos de Monreal” o “los Ojos”, como se conocen popularmente en la localidad. Se trata de una importante zona húmeda formada por surgimientos de agua, una de las zonas de descarga acuífera más importantes de la Unidad Hidrogeológica “Alto Jiloca” junto a los Ojos de Caminreal. (Delimitación de Unidades hidrogeológicas del Ebro, OPH - CHE). Aproximadamente ocupan una superficie de 2,9 ha, siendo la superficie inundada variable, debido sobre todo a la colmatación por sedimentos. No obstante se puede estimar en unos 6500 m2

Para entender por qué surgen los Ojos de Monreal habría que explicar el funcionamiento de los acuíferos que intervienen:La recarga de los acuíferos tiene lugar en los afloramientos permeables de los bordes de la fosa y en la propia fosa por infiltración de las precipitaciones, siendo también destacables las entradas laterales de la unidad de Campo de Visiedo, que transfiere a esta unidad la mayor parte de sus recursos. Los mesozoicos de Gallocanta también descargan parcialmente hacia el Jiloca y los retornos de regadío recargan también el acuífero aluvial.

En el Alto Jiloca se pueden diferenciar tres grandes acuíferos (Rubio Dobón, 2002):

- Detrítico Pliocuaternario o Superior

- Carbonatado Jurásico o Inferior

- Dolomías facies Muschelkalk

Estas capas permeables se encuentran intercaladas entre otras impermeables formadas fundamentalmente por arcillas y margas que impiden el flujo y la conexión entre las distintas capas.

Los Ojos de Monreal constituyen el manantial más caudaloso del acuífero Jurásico o Inferior, situado bajo el acuífero Pliocuaternario. La presencia de una capa de baja permeabilidad formada por Fm Utrillas en las proximidades de Monreal del Campo interrumpen la circulación del agua en el acuífero, dando lugar esta surgencia. El caudal promedio de este manantial durante el periodo 1974 – 1991 fue de 0.68 m3/s (Rubio Dobón, 2002) estimándose un valor medio aproximado de 630 l/s (Delimitación Unidades Hidrogeológicas Ebro, OPH – CHE), si bien otros documentos consultados de ésta última fuente hablan de caudales en torno a los 760 l/s. Bien es cierto que el volumen de agua es variable en el tiempo, con máximos en primavera y otoño y mínimos en invierno y verano, debido en parte a la disminución de las precipitaciones aunque fundamentalmente por la extracción de agua del acuífero para el riego (para el total de esta unidad Hidrogeológica del Jiloca se estima que el volumen total extraído se puede cifrar en 20 – 25 hm3/año, destinado fundamentalmente al regadío y en menor proporción al abastecimiento a poblaciones).

Según los resultados analíticos pertenecientes a la antigua red ICA de calidad de las aguas subterráneas de la CHE (años 1995 – 2001) así como las campañas realizadas por la misma entidad entre el 2001 y el 2002 se puede clasificar el agua de los Ojos de Monreal como bicarbonatada cálcica, con conductividades entre los 700 y los 800 microS/cm. El contenido en nitratos oscila entre los 22.5 mg/l de mínimo y los 30.8 mg/l de máximo, con un valor medio de 21.38 mg/l. (La concentración máxima admisible para el consumo humano es de 50 mg/l.) (BOE, 20/9/1990).

La temperatura del agua varía a lo largo del año entre los 15º y 20 ºC, según la estación considerada (Resultados analíticos red ICA. Aguas subterráneas. Confederación Hidrográfica del Ebro. Ver cuadro adjunto).

Así, mientras las diferencias de temperatura ambiente cambian con una amplitud considerable a lo largo del año y al cabo de las horas del día, puede observarse que la temperatura del agua de los Ojos permanece mucho más constante sin superar apenas los umbrales citados. Esto hace que este medio sea óptimo para multitud de especies animales y vegetales.

Es común por todo ello que durante las frías mañanas invernales (temperaturas por debajo de los 0ºC) esta agua emane vapor, creando así un ambiente de nieblas bajas sobre las aguas, un paisaje casi de ficción.

El topónimo de “Ojos” hace referencia a la forma en que el agua mana al exterior: un grupo de manantiales cada uno de los cuales de aspecto cilíndrico u ovalado, alrededor de las cuales se amontona el sedimento y crece la vegetación. A su vez aparecen interconectados por una red de canales de anchura y profundidad variable formando en su conjunto una red muy característica. La profundidad de estas zonas puede llegar a ser de varios metros.

La vegetación predominante de los Ojos de Monreal es el carrizal (Phragmites australis), estando en contacto con la zona inundada. En las zonas algo más alejadas y casi rodeando el humedal aparecen plantaciones de chopo híbrido de aprovechamiento maderero, así como pequeños huertos y una zona recreativa. Aparece vegetación típicamente ribereña, especies como el chopo negro (Populus nigra), el álamo cano (Populus canescens), sauce blanco (Salix alba) y diversas sargas, como son Salix atrocinerea, S. purpurea, S. fragilis. En el estrato arbustivo podemos encontrar la zarzamora (Rubus idaeus), los rosales silvestres (Rosa sp.) el majuelo (Crataegus monogyna) o el saúco (Sambucus nigra). En cuanto al estrato herbáceo encontramos Brachypodium phoenicoides, Avena barbata subsp. barbata, Conium maculatum, Cirsium pyrenaicum, Poa pratensis, Galium spurium, Tragopogon porrifolius. (Benito Alonso, 2003)

Se localizan en esta zona dos comunidades recogidas como hábitat a proteger en la Directiva Hábitats. Por un lado la asociación Salicetum purpureo-albae, recogida en el epígrafe 92A0 de la DIRECTIVA 97/62/CE. Por otro la asociación Potamo-Ceratophylletum demersi, protegida por esta misma directiva bajo el epígrafe 3150. (Benito Alonso, 2003).

Durante el trabajo que realizó el Instituto Pirenaico de Ecología de mano de J.L Benito para las “Propuestas de regeneración de la vegetación de los Ojos de Monreal” se encontró también una rara orquídea, Epipactis hispanica. También a principios de siglo SENNEN (1910:262) citó una curiosa y rara planta boreo-alpina, Hippuris vulgaris, sin que haya sido vuelta a ver en Monreal (MATEO, 1990: 210; LÓPEZ UDIAS, 2000: 428). Se trata de una planta muy rara en Aragón, recogida en el Catálogo Aragonés de Especies Amenazadas en la categoría de sensible a la alteración de su hábitat.

En la fauna piscícola destacan especies como el barbo, la trucha del terreno, el gobio, la madrilla y el cada vez más raro pez lobo, denominado por estas zonas “Lamprea” o “Lambrea”. En los fondos abunda el cangrejo de río americano, dándose al común o del terreno prácticamente por desaparecido.

Las aves que predominan en estos ambientes ribereños son los paseriformes. Asimismo las choperas cercanas a los ojos se caracterizan por ser dormideros invernales de multitud de aves, entre ellas multitud de córvidos, el ratonero y el milano real. Son grandes las concentraciones invernales de milanos reales (Milvus milvus) que pasan la noche en estas choperas.

Desde los Ojos hasta pasado el municipio, en dirección Norte, predominan las choperas y los campos de cultivo, en algunos casos pequeños huertos. Se aprovecha el agua de varias acequias de riego, principalmente la del llamado “río Nuevo”.

OTROS ESPACIOS DE INTERÉS NATURALISTA

Entre los campos de cultivo y en estrechas bandas a orillas del río y acequias aparecen pequeñas formaciones con sargas, saúcos y chopos fundamentalmente, siendo muchos de estos cabeceros y de porte monumental. No obstante la vega aparece muy transformada y la vegetación natural, pese a la potencialidad del terreno (valle ancho, abundancia de agua) es muy escasa.

Las zonas de mayor interés son:

  1. Los ojos y toda su zona de influencia

  2. La ribera del Jiloca, desde los Ojos hasta Monreal

  3. El corredor lineal que forma la rambla de la Cañada desde la fuente hasta la desembocadura, dentro ya del casco urbano.

En Monreal del Campo se produce el verdadero nacimiento del río Jiloca, en el manantial de Los Ojos, hasta el que llega el canal que viene de Villafranca del Campo. Este canal pasa contiguo al manantial, produciéndose filtraciones que hacen que el agua llene el canal, para pasar a conocerse tras el manantial como río Viejo. Desde el manantial parte una acequia conocida cómo acequia del rey, que sale del canal contiguo al manantial, discurriendo por el límite de la terraza fluvial para posteriormente bajar al río frente al molino alto.

Desde el manantial nace el río nuevo o canal nuevo, que lleva las aguas al molino alto, desde cuya balsa parte una acequia que lleva el agua a los diversos lavaderos que se encuentran en la localidad. Uno de estos lavaderos se presenta cubierto, siendo el más importante de la localidad, otro se encuentra en la misma acequia descubierto, y otro presenta un pequeño edificio para uso de la antigua vivienda parroquial. Tras utilizarse el agua en el molino alto esta continuaba hasta juntarse con el río viejo en el denominado Azud de los tablones, en la actualidad desaparecido, donde volvía a desviarse el río para surtir a las huertas y el molino bajo.

Desde este punto parte la acequia de la Serna, la cual discurre paralela a la carretera, cruzándola para pasar a los pies de la ermita de Villacadima, antiguo despoblado en el que se documenta en 1175 la presencia de varios molinos, cuando Pedro Torroja, obispo de Zaragoza entrega “el molinar que está en Villacadima para que construyas allí molinos” a Sancho de Alquézar. Posiblemente el topónimo de acequia de la Serna pertenece a la reserva señorial que se realiza en estas donaciones. En 1191 Alfonso II recibe a cambio de la villa de Fuentes de Ebro el señorío de Villacadima, reservándose el arzobispo la propiedad de los molinos.

Los enfrentamientos por el caudal del Jiloca están presentes a lo largo de los siglos, así en 1458 “Alfonso V manda al Justicia de Aragón que obligue a deshacer los azudes que se han hecho en el nacimiento del río Jiloca y a desescombrar y limpiar los llamados Ojos del Jiloca, en Monreal, para que no se pierda el agua, hecho que repercute negativamente en la economía de esta ribera tan fértil.”, este hecho demuestra la presencia de alguna acequia en el manantial que necesitase intesar el agua del manantial, es decir, la acequia del Rey o el río nuevo, quizá por la construcción del molino alto en 1425.

El caudal del Jiloca tampoco era suficiente a mediados del XVI para conseguir que el agua llegase a Daroca, produciéndose enfrentamientos entre la ciudad y Monreal, al que se acusa de haber abierto nuevas acequias a mediados del citado siglo, produciendo daños a los pueblos ribereños posteriores. Se llega a un acuerdo, hasta que en 1691-1692 la carencia de agua hace que surjan nuevos problemas, al efectuarse detenciones en Monreal en los embalses de Villacadima.

En 1850 Madoz tres molinos harineros, de los cuales se conservan 2. En la actualidad los elementos inmuebles más destacados son:

MOLINO ALTO

Data de 1425.  Se encuentra ubicado en el denominado río nuevo, cuya balsa acumula el agua directamente en el río. Desde la balsa sale la acequia que lleva el agua a los diversos lavaderos de la localidad.

Se trataba de un molino de la tipología de contrabalsa, realizado en mampostería y tapial, con tres cárcavos de sillería cubierto por techumbre a dos aguas. Se trataba de un molino de cubo con contrabalsa, desde la que caía el agua a los rodetes.  Madoz cita tres molinos en la localidad. Según consta en un pergamino del Archivo municipal de Monreal sabemos que la venta del solar se realizó el 14 de septiembre de 1425, por el Concejo a Ferrán Durán, de Ojos Negros, por el precio de 1.000 sueldos jaqueses. A principios del XX el salto de agua se reaprovechó para producir energía eléctrica y usarse la misma para la fábrica de harinas de la localidad ubicada en la carretera, siendo administrada por Daniel Monzón en los años 20.

El río fue canalizado y el molino derruido, conservándose solamente la parte de los cárcavos. 

Vista anterior a su derrumbe.

MOLINO BAJO

Madoz habla de tres molinos, el presente puede ser una rehabilitación de un molino anterior. Toma el agua de la acequia molinar, la cual partía a poca distancia del molino alto. En la actualidad y con la canalización del río ambas se han unido. Es de construcción más reciente que el anterior.  Se trata de un edificio de tapial sobre un gran zócalo de mampostería. Presentaba un pórtico cubierto de construcción contemporánea, situado sobre la balsa y en el que apoyaban las rejas de limpieza del agua, a la vez que hace de muelle para los remolques y permite el acceso al aliviadero de la balsa. Presenta dos cárcavos con un arco muy rebajado de ladrillo, siendo de sillería hasta las jambas. En su interior se conserva completa la maquinaria, siendo el molino de tres piedras, movidas por un mismo sistema de engranajes.

En la actualidad se está rehabilitando para albergue rural, habiendo conservado la maquinaria y el edificio original.

Vista exterior e interior del molino.

LAVADEROS

La tarea del lavado de la ropa en la localidad se realizaba en diversos puntos. Había un lavadero en la salida del agua del molino harinero, otro era el lavadero municipal, con edificio construido, además en la misma acequia se instalaron dos lavaderos más, uno en la entrada de los huertos y otro junto a la ermita de San Juan.

LAVADERO MUNICIPAL

Construido en 1923, a la vez que el matadero municipal. Toma el agua de una acequia procedente del molino alto, la cual continua por detrás de las casas y al pie de la vega. Esta acequia recibe mas lavaderos sin cubrir. Cobijado por un edificio realizado en tapial sobre zócalo de mampostería.  Presenta una fachada con tres vanos, uno de grandes dimensiones que hace las veces de puerta de acceso, bajo un alero de triple teja.  Se cubre con una techumbre a dos aguas, habiendo sido reformada una vertiente siendo ahora de uralita. La otra presenta vigas de madera sobre la que se sitúa un entramado de ladrillo que sustenta la cubierta. Se trata de un lavadero ubicado en una acequia, disponiéndose las pilas de lavar paralelas a la misma, realizadas en cemento endurecido.  La acequia se bifurca en dos tramos paralelos a la entrada del mismo, dando el doble de espacio para lavar y terminando por unirse al final del lavadero.  En la parte entre las dos acequias se dispone una doble pila de lavado, de manera que se realizaría en una o en otra según el caudal. En una pila se aprecia la inscripción de "Año 1923", fecha de construcción del  lavadero y del matadero municipal anexo. El constructor fue Antonio Yuste. 

Vista exterior e interior del lavadero.

Esta acequia recibe otros lavaderos de menor importancia uno de ellos a cielo descubierto y otro cubierto situado en la ermita de San Juan.

LAVADERO DEL RECOGEDERO

Ubicado en el lateral de la acequia que viene desde el lavadero municipal.  Esta acequia riega los huertos de la huerta del tris pasando incluso por el interior de uno de ellos, aprovechándose la salida de este para la realización de este pequeño lavadero. Presentaba dos filas de losas, una a cada lado de la acequia, estando el un lado en la actualidad tapado por la construcción de un pequeño muro que cierra un pequeño parque urbano. Estas están realizadas a partir de cemento endurecido con una trama romboidal realizada en el propio cemento antes de morir.

LAVADERO ERMITA DE SAN JUAN

Construido sobre la acequia que viene del lavadero municipal.  Se trata de un edificio realizado en ladrillo, cubierto por una techumbre a un agua de uralita.  En su interior se ubican dos pilas de lavar realizadas en granito ubicadas de forma alterna sobre la propia acequia. 

Vista exterior e interior del lavadero.

    PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

 En la actualidad se está trabajando en la localidad para intervenir en el manantial de los Ojos, recuperando ciertas zonas inundadables e impidiendo en lo posible que el Jiloca se desborde en grandes crecidas, aterrando los Ojos.

- Se podría aprovechar la coyuntura para realizar un paseo hasta la ermita de San Bartolomé, acondicionando la misma e impidiendo que se arruine.

- También se podría acondicionar la parte del molino alto, derruido, del que se conservan los cimientos con los cárcavos, presentando en la actualidad un aspecto de solar arruinado, mostrando la caída del agua e incluso disponiendo un panel informativo del funcionamiento e historia del molino.

- Existe la idea de realizar un paseo desde este molino hasta el molino bajo, idea que no ha cuajado a lo largo del tiempo, pero que podría ser retomada con la plantación de arbustos autóctonos en el margen de la canal.

- Se ha recuperado el molino bajo para acondicionarlo como albergue rural, conservando la maquinaria. Se podría conectar la zona de este molino con el parque desde la fuente, con la revegetación de la rambla con especies autóctonas (sargas, chopos, sauces, álamos canos, etc). Además se va a realizar la recuperación del lavadero, tras la cual sería muy importante dotar al mismo de una funcionalidad nueva, ya que el uso para el que fue construido no es significativo en la actualidad. Se podría conectar una senda de regreso hasta la zona de la rambla del parque a través de la huerta, haciendo así un triangulo verde.

- Podría hacerse un pequeño paseo cercano al canal, por alguno de los lados del mismo y hasta los Ojos. Sería interesante asimismo revegetar las orillas del paseo.

- También podría recuperarse la acequia del Rey, al menos repoblar y revegetar los márgenes de la misma, cerrando así el anillo con los Ojos y el camino a los Ojos.

- Se deben realizar limpiezas periódicas de los cauces más afectados, eliminando las basuras y otros sólidos inertes.

Francisco Martín y Fernando Herrero

 

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